Cuidar la memoria con una valoración clara.
Una valoración cercana para entender los cambios cognitivos.
No todos los olvidos significan lo mismo. Por eso escuchamos la historia, revisamos el contexto médico y familiar, y valoramos cómo los cambios de memoria, atención u orientación afectan a la vida diaria.
Qué podemos trabajar en
consulta
Memoria y orientación
Olvidos frecuentes, repetición de preguntas, desorientación, pérdida de objetos o dificultad para recordar citas y conversaciones.
Atención y concentración
Despistes, lentitud mental, dificultad para seguir una conversación, leer, realizar tareas o mantener rutinas.
Deterioro cognitivo y demencias
Valoración de cambios compatibles con deterioro cognitivo leve, Alzheimer, Parkinson, ictus u otros procesos neurológicos.
Autonomía y familia
Orientación para adaptar hábitos, tomar decisiones, organizar cuidados y acompañar los cambios con mayor seguridad.
Dudas habituales
antes de venir
Estas respuestas ayudan a que la primera consulta sea más tranquila. El equipo puede orientarte por teléfono si no sabes por dónde empezar.
Conviene pedir orientación cuando los olvidos son frecuentes, se repiten preguntas, cuesta seguir conversaciones, aparecen despistes importantes o la familia observa cambios que antes no estaban.
Está dirigido a personas con quejas de memoria sin deterioro cognitivo. El objetivo es mantener un envejecimiento cerebral activo, estimulando capacidades como el aprendizaje y las funciones cerebrales superiores. También se proporcionan estrategias cognitivas para potenciar y compensar las capacidades del día a día.
Está dirigida a personas con declive de su capacidad cognitiva provocado por daño cerebral adquirido, depresión u otra enfermedad orgánica que pueda disminuir el rendimiento cognitivo. El objetivo es recuperar, estimular y mantener la capacidad cognitiva para favorecer la autonomía en las actividades de la vida cotidiana.
Está dirigida a personas con enfermedades neurológicas degenerativas como demencia tipo Alzheimer, Parkinson, demencia vascular, cuerpos de Lewy, frontotemporal o procesos tras ictus. El objetivo es ralentizar el deterioro cognitivo, evitar un aumento de la dependencia en las actividades diarias y disminuir la sobrecarga del cuidador.
Detectar a tiempo también forma parte del cuidado.
Otras áreas que pueden
ayudarte
NEUROPSICOLOGÍA
Pensada para orientar tanto a la persona como a su familia, cuando aparecen olvidos frecuentes, sospecha de deterioro cognitivo, dificultades de atención, TDAH, autismo o secuelas tras un ictus.
PSICOLOGÍA
La psicología ayuda a comprender emociones, gestionar ansiedad, estrés, duelos, rupturas y procesos difíciles, ofreciendo herramientas para recuperar su equilibrio y bienestar personal.
NEUROLOGÍA y NEUROCIRUGÍA
La neurología y neurocirugía ayudan a valorar cefaleas, sueño, hormigueos, temblores, equilibrio, espalda y otros síntomas del sistema nervioso para orientar cada caso con claridad y rigor.
MEDICINA GENERAL
La medicina general ayuda a valorar síntomas habituales, realizar revisiones, controlar hipertensión, diabetes, analíticas y orientar cada caso con una atención cercana, clara y continuada.
PODOLOGÍA
La podología, se encarga del cuidado, diagnóstico y tratamiento de los problemas del pie, tanto en molestias habituales como en alteraciones que afectan a la forma de caminar.
NUTRICIÓN
La nutrición ayuda a ordenar la alimentación, mejorar hábitos y adaptar la dieta a las necesidades reales de cada persona, controlando sus impulsos y saciandose de una manera sana y eficaz.
OFTALMOLOGÍA
La oftalmología ayuda a cuidar la salud visual y valorar cambios en la vista, visión borrosa, molestias oculares, sequedad, picor, enrojecimiento, destellos, manchas o la revisión de graduación.
FISIOTERAPIA
La fisioterapia ayuda a aliviar el dolor, recuperar movilidad y mejorar la función del cuerpo, tratando lesiones, molestias musculares o articulares que afectan al día a día.