Recuperar el movimiento con criterio
La fisioterapia ayuda a valorar el dolor, la movilidad y la función para recuperar movimiento, reducir molestias y acompañar cada proceso con un plan terapéutico adaptado.
Miguel Angel Castaño
colegiado nº 3873
Entender el origen del dolor
El dolor no siempre empieza donde se nota. Una buena valoración observa cómo te mueves, qué actividades lo provocan y qué necesita tu cuerpo para volver a funcionar con seguridad.
En consulta revisamos antecedentes, hábitos, movilidad, fuerza y evolución del problema para definir un tratamiento realista, progresivo y ajustado a tus objetivos.
Qué podemos trabajar en
consulta
Cada consulta se adapta al tipo de dolor, la lesión, la actividad diaria, el nivel físico y la fase de recuperación de cada paciente.
Dolor muscular y articular
Valoración y tratamiento de molestias cervicales, lumbares, de hombro, rodilla, cadera u otras articulaciones que limitan el movimiento diario.
Lesiones deportivas
Abordaje de sobrecargas, esguinces, tendinopatías, roturas fibrilares y procesos de recuperación para volver a la actividad con más seguridad.
Reeducación del movimiento
Trabajo sobre postura, movilidad, fuerza, control motor y hábitos de movimiento para reducir recaídas y mejorar la función.
Recuperación y seguimiento
Plan terapéutico adaptado a la evolución de cada paciente, combinando terapia manual, ejercicio y pautas para casa cuando sea necesario.
Dudas habituales
antes de venir
Estas respuestas ayudan a llegar con más tranquilidad a la primera sesión. El equipo puede orientarte por teléfono si no sabes por dónde empezar.
Cuando el dolor limita tu actividad, aparece tras una lesión, se repite con frecuencia o notas rigidez, pérdida de fuerza o dificultad para moverte con normalidad. Una valoración ayuda a orientar el tratamiento desde el origen del problema.
No. También puede ayudar en dolor de espalda, cervicalgias, problemas articulares, sobrecargas laborales, recuperación tras cirugía, molestias por postura o pérdida de movilidad.
No siempre. Si ya tienes informes o pruebas de imagen, tráelos para revisarlos. Si no, la primera valoración permite decidir si son necesarias antes de avanzar con el tratamiento.
La sesión puede incluir valoración funcional, terapia manual, ejercicio terapéutico, educación del dolor y pautas personalizadas para mejorar la recuperación entre visitas.
Moverse mejor también forma parte del tratamiento.
Cuando una persona entiende qué le pasa, cómo debe moverse y qué pasos seguir, la recuperación se vuelve más clara, activa y sostenible.
Otras áreas que pueden
ayudarte
NEUROPSICOLOGÍA
Pensada para orientar tanto a la persona como a su familia, cuando aparecen olvidos frecuentes, sospecha de deterioro cognitivo, dificultades de atención, TDAH, autismo o secuelas tras un ictus.
PSICOLOGÍA
La psicología ayuda a comprender emociones, gestionar ansiedad, estrés, duelos, rupturas y procesos difíciles, ofreciendo herramientas para recuperar su equilibrio y bienestar personal.
NEUROLOGÍA y NEUROCIRUGÍA
La neurología y neurocirugía ayudan a valorar cefaleas, sueño, hormigueos, temblores, equilibrio, espalda y otros síntomas del sistema nervioso para orientar cada caso con claridad y rigor.
MEDICINA GENERAL
La medicina general ayuda a valorar síntomas habituales, realizar revisiones, controlar hipertensión, diabetes, analíticas y orientar cada caso con una atención cercana, clara y continuada.
UNIDAD DE MEMORIA COGNITIVA
La Unidad de Memoria Cognitiva ayuda a valorar cambios en la memoria, atención y orientación, ofreciendo estimulación, seguimiento y apoyo en procesos de deterioro cognitivo.
PODOLOGÍA
La podología, se encarga del cuidado, diagnóstico y tratamiento de los problemas del pie, tanto en molestias habituales como en alteraciones que afectan a la forma de caminar.
NUTRICIÓN
La nutrición ayuda a ordenar la alimentación, mejorar hábitos y adaptar la dieta a las necesidades reales de cada persona, controlando sus impulsos y saciandose de una manera sana y eficaz.
OFTALMOLOGÍA
La oftalmología ayuda a cuidar la salud visual y valorar cambios en la vista, visión borrosa, molestias oculares, sequedad, picor, enrojecimiento, destellos, manchas o la revisión de graduación.